Local SEO

SEO local bilingüe: guía para catalán, gallego y euskera

Ficha de un negocio local español con dos versiones de su web enlazadas por hreflang, una en castellano y otra en la lengua cooficial de su región

El SEO local bilingüe consiste en decidir en qué idiomas busca de verdad la clientela de un negocio local y montar la web, el hreflang y la ficha de Google para atender a todos ellos sin que las versiones compitan entre sí. No es SEO internacional en pequeño: aquí no hay países distintos, hay dos lenguas oficiales conviviendo en el mismo mercado, la misma ciudad y a menudo el mismo cliente. Y eso cambia tanto la parte técnica como la estrategia de palabras clave.

Si gestionas clientes locales en Cataluña, Galicia, Euskadi, la Comunitat Valenciana o Baleares, esta es una de esas decisiones que se toma una vez y se arrastra durante años. Vale la pena tomarla bien.

En resumen (puntos clave)

  • Primero los datos, después la traducción. El reparto de uso lingüístico varía muchísimo por territorio, y no es lo mismo un negocio en Terres de l’Ebre que uno en el centro de Barcelona.
  • URLs distintas por idioma, en subdirectorio (/ca/, /gl/, /eu/) para la mayoría de proyectos locales. Google descarta expresamente los parámetros de URL.
  • hreflang recíproco y con los códigos correctos: ca, gl, eu, es. El valenciano usa ca y el aranés se etiqueta como occitano (oc); el asturiano se queda fuera, porque no tiene código ISO 639-1.
  • La ficha de Google no es bilingüe. Una ficha por ubicación, siempre. Google traduce las categorías y los atributos; tu descripción y tus publicaciones, no.
  • No traduzcas las palabras clave: investígalas. “Fontaner Barcelona” y “fontanero Barcelona” son dos consultas distintas. Compruébalo con datos antes de decidir; no lo supongas.
  • Nada de redirecciones automáticas por idioma. Google pide evitarlas de forma explícita.

¿Qué es el SEO local bilingüe y cuándo hace falta de verdad?

Hablamos de SEO local bilingüe cuando un negocio con clientela de proximidad opera en un territorio con lengua cooficial y necesita ser encontrado en ambas. El caso típico: una clínica dental en Girona, una academia de oposiciones en Santiago, un taller en Donostia, una inmobiliaria en Palma.

Y no siempre hace falta. Antes de venderle a un cliente un proyecto bilingüe conviene responder a tres preguntas:

  1. ¿En qué idioma busca su público? No en qué idioma habla en casa: en qué idioma escribe en Google. No son lo mismo.
  2. ¿Puede mantener dos versiones? Una web bilingüe abandonada, con la mitad del contenido sin actualizar, transmite descuido. Es peor que una monolingüe cuidada.
  3. ¿Hay una razón comercial o legal? Ganar visibilidad en búsquedas que la competencia no cubre es una razón. Cumplir con la información al consumidor en catalán, otra.

Si las tres respuestas no son claras, la recomendación honesta suele ser empezar por un solo idioma bien trabajado y añadir el segundo cuando haya presupuesto para mantenerlo.

¿En qué idioma busca tu cliente? Empieza por los datos

Hay estadística pública y gratuita para tomar esta decisión con criterio, y es un argumento excelente en una propuesta.

En Cataluña, la Enquesta d’usos lingüístics de la població de 2023 sitúa el catalán como lengua habitual en el 32,6 % de la población de 15 años o más, frente al 36,1 % de 2018 (Idescat y Departament de Política Lingüística). Es un dato de titular, pero el que te sirve para trabajar es el territorial: la misma encuesta muestra diferencias enormes entre comarcas, con el catalán como lengua habitual exclusiva por encima del 50 % en Terres de l’Ebre, Comarques Centrals, Ponent y Alt Pirineu i Aran, y en torno a la cuarta parte en el área metropolitana de Barcelona.

En Galicia, la Enquisa estrutural a fogares del IGE de 2023 indica que el 69,25 % de la población se comunica en gallego en alguna medida, mientras que el 29,20 % declara utilizar únicamente el castellano (Xunta de Galicia). Para un negocio local en un concello pequeño, ignorar el gallego es dejar fuera a la mayoría de su mercado.

En Euskadi, la VII Encuesta Sociolingüística de 2021 refleja un contraste todavía mayor entre territorios: más de la mitad de la población de Gipuzkoa es vascohablante (51,8 %), frente a algo menos de un tercio en Bizkaia (30,6 %) y el 22,4 % en Álava (Gobierno Vasco). Un mismo plan bilingüe no puede aplicarse igual en Tolosa y en Vitoria.

Y para decidir en qué idioma se teclea en Google, más que la capacidad interesa el uso. La misma encuesta, en una serie distinta, mide quiénes emplean el euskera tanto o más que el castellano: el 40,8 % en Gipuzkoa, el 14,5 % en Bizkaia y el 7,8 % en Álava. Son dos cosas diferentes —saber hablar una lengua y usarla a diario— y conviene no mezclarlas en una propuesta: la primera dimensiona el público potencial, la segunda se parece mucho más a lo que acabará escrito en la caja de búsqueda.

La lectura práctica es sencilla: la decisión es local, no autonómica. Y hay un segundo dato que solo tienes tú: Search Console. Filtra las consultas del cliente por idioma y mira si ya está recibiendo impresiones en la lengua cooficial sin tener contenido en ella. Cuando eso pasa —y pasa más de lo que parece—, la oportunidad está medida antes de escribir una línea.

Una web, dos idiomas: la estructura de URLs

Google admite cuatro estructuras para servir varios idiomas y solo descarta una:

EstructuraEjemploCuándo tiene sentido
Subdirectorioejemplo.es/ca/Opción por defecto para negocios locales: fácil de montar, concentra la autoridad en un dominio
Subdominioca.ejemplo.esCuando cada idioma lo gestiona un equipo o un CMS distinto
Dominio propioejemplo.catMarcas con identidad separada por territorio y presupuesto para mantener dos dominios
Parámetros de URLejemplo.es?lang=caNo recomendado por Google

Para la mayoría de los proyectos locales, el subdirectorio es la respuesta. Es lo más barato de mantener, no fragmenta la autoridad del dominio y encaja bien con las páginas de localización de un negocio con varias sedes, que ya tienen su propia lógica de URLs por ciudad.

Dos condiciones que no son negociables:

  • Cada versión de idioma en su propia URL. Nunca cambiando el contenido de la misma URL con una cookie o según el navegador: Google no podría indexar las dos.
  • El rel="canonical" de cada página apunta a sí misma, dentro de su idioma. El error clásico de los plugins de traducción mal configurados es canonicalizar todo hacia la versión en castellano, con lo que la versión en catalán deja de existir para Google.

hreflang para catalán, gallego y euskera: los códigos que Google admite

El hreflang le dice a Google qué versión de una página corresponde a cada idioma. Según su documentación, el valor se compone de un código de idioma en ISO 639-1, al que se pueden añadir una escritura opcional en ISO 15924 (el caso de zh-Hant o zh-Hans) y una región opcional en ISO 3166-1 alpha-2 (Google Search Central). Lo que no existe son subetiquetas de variante: no hay forma de escribir ca-ES-valencia.

LenguaCódigo de idiomaCon regiónNota
Castellanoeses-ES
Cataláncaca-ES
Gallegoglgl-ES
Euskeraeueu-ES
Valencianocaca-ESComparte código con el catalán
AsturianoSin código ISO 639-1 (ast es 639-2/3)
AranésocSe etiqueta como occitano

Si el negocio no segmenta por país, deja solo el código de idioma: ca y es. Añadir la región tiene sentido cuando de verdad hay versiones distintas para públicos de países distintos, algo poco habitual en un negocio de barrio.

Tres reglas donde se concentran los fallos:

  • Reciprocidad completa. Cada versión debe listarse a sí misma y a todas las demás. Google avisa de que, si la página X enlaza a la Y pero la Y no enlaza de vuelta a la X, las anotaciones “pueden ignorarse o no interpretarse correctamente”.
  • x-default para el resto. Es el valor reservado para cuando ningún idioma coincide con la configuración del usuario. En una web es/ca, apúntalo a la versión en castellano.
  • Elige un método y quédate con él. Etiquetas <link> en el <head>, cabeceras HTTP o sitemap XML son equivalentes para Google. Se pueden usar los tres a la vez, pero la propia documentación avisa de que no aporta ningún beneficio en Search y que gestionar tres implementaciones es mucho más difícil que elegir una.

Un detalle que sorprende a mucha gente: Google no usa el hreflang ni el atributo lang del HTML para detectar el idioma de una página. Lo determina con sus propios algoritmos analizando el contenido. Es decir, etiquetar como ca una página escrita en castellano no la convierte en catalana; solo introduce ruido.

Y una prohibición explícita: evita redirigir automáticamente a los usuarios de una versión de idioma a otra. Google advierte de que esas redirecciones pueden impedir que usuarios y buscadores vean todas las versiones del sitio. Un selector de idioma visible es la solución correcta; la geolocalización forzada, no.

¿El contenido traducido es contenido duplicado?

No, y este miedo bloquea más proyectos bilingües de los que debería. Google trata la duplicación entre URLs del mismo idioma: es ahí donde recomienda canonical y hreflang para resolverla.

Donde sí hay un problema real es en la traducción a medias. Google señala que traducir solo la plantilla —menú, cabecera, pie— manteniendo el cuerpo del contenido en un único idioma “puede crear una mala experiencia de usuario si el mismo contenido aparece varias veces en los resultados de búsqueda con distintos idiomas de plantilla”. Esto es exactamente lo que producen muchos plugins de traducción cuando se instalan y no se completa el trabajo: cientos de URLs nuevas con el envoltorio en catalán y el texto en castellano.

Si no vas a traducir el cuerpo de una página, no publiques su versión en el otro idioma. No pasa nada: no todas las URLs necesitan traducción.

La ficha de Google no es bilingüe (y eso cambia el plan)

Aquí está el malentendido más caro del SEO local bilingüe. La ficha del Perfil de Empresa de Google no tiene versiones por idioma, y no puedes crear una segunda para traducirla. Las directrices de Google lo dicen sin matices: “no crees más de una página para cada ubicación de la empresa, independientemente de si es en una sola cuenta o en varias” (directrices de Google).

Lo que ocurre en la práctica:

  • Se traduce solo: lo que eliges de las listas de Google —categoría principal y secundarias, atributos, horarios— se muestra en el idioma de la persona que busca.
  • No se traduce: lo que escribes tú. La descripción del negocio, los nombres de servicios personalizados y las publicaciones se quedan tal cual.
  • Se traduce cuando Google detecta el idioma: reseñas y preguntas de usuarios, con traducción automática y sin garantía de acierto.

De ahí salen tres decisiones concretas:

  1. El nombre del negocio, uno solo. Debe representar el nombre real con el que opera. Nada de versionarlo por idioma ni añadirle la ciudad o palabras clave: es una vía directa a la suspensión de la ficha.
  2. La descripción, en el idioma predominante de la clientela. Si de verdad los dos pesan igual y el espacio disponible lo permite, se puede incluir una versión corta en el segundo idioma, empezando por el mayoritario. Recuerda que Google pide información clara y veraz, sin enlaces ni promociones.
  3. Las publicaciones, alternadas. No hay opción de doble idioma en las publicaciones de Google, así que se publica en uno u otro. Reparte según el peso real de cada idioma en la clientela.

Y como la ficha no puede ser bilingüe, el peso del bilingüismo lo carga la web. Cada versión de idioma debe llevar a su página de localización correspondiente, con la dirección y el teléfono en formato coherente con lo que ya tenéis auditado en las citaciones locales y el NAP.

Palabras clave en dos idiomas: investiga, no traduzcas

Traducir la lista de palabras clave es un atajo que sale caro. Los idiomas no se comportan igual en el buscador, y en un contexto bilingüe pasan cuatro cosas que hay que medir, no suponer:

  • Volúmenes muy distintos. Es habitual que la versión castellana de una búsqueda concentre la mayor parte del volumen incluso en zonas de alto uso de la lengua cooficial, simplemente porque mucha gente bilingüe teclea en castellano por costumbre o por el teclado del móvil.
  • Términos que solo existen en un idioma. Nombres de trámites, denominaciones oficiales o marcas locales que no tienen equivalente útil traducido.
  • Palabras compartidas. Cuando el término es idéntico o casi en las dos lenguas, forzar el posicionamiento de la versión cooficial es difícil: Google ve dos páginas compitiendo por lo mismo y elige.
  • Intención distinta según la lengua. Merece la pena revisar la intención de búsqueda de cada término por separado —informativa o comercial— antes de decidir qué página lo cubre.

Cómo se comprueba, en concreto: coge cada servicio del cliente, escribe la consulta en las dos lenguas —“fontanero Barcelona” y “fontaner Barcelona”— y pásalas por tu herramienta de volumen como cadenas separadas, porque son consultas distintas y no se agrupan solas. Después mira los resultados reales en google.es para cada una: si el top 10 cambia de webs al cambiar de idioma, hay hueco; si es el mismo, la lengua no te va a dar una página nueva.

El criterio que funciona: una intención, un idioma, una página. Si dos versiones de idioma apuntan a la misma consulta con el mismo término, tienes canibalización, no cobertura. Y en ese caso lo que decide es el hreflang, no la cantidad de contenido.

Reseñas y atención: responde en el idioma en que te escriben

Las reseñas son la palanca más visible del SEO local, y en un mercado bilingüe también son una señal de cercanía. La regla es simple: contesta en el idioma de la reseña. Si te escriben en gallego, respondes en gallego.

Merece la pena decírselo al cliente por escrito en el protocolo de respuesta, porque es el punto donde se pierde el bilingüismo sin que nadie lo decida: una ficha con veinte reseñas en catalán y veinte respuestas en castellano manda un mensaje. Si estás montando el proceso desde cero, la mecánica de cómo conseguir reseñas en Google es la misma; lo único que añades es el idioma de la respuesta.

Este es el argumento que convierte un proyecto bilingüe de “estaría bien” en “hay que hacerlo”, y conviene manejarlo con precisión.

No existe una obligación general de tener el web en catalán. Lo que establece el Codi de consum de Catalunya (Llei 22/2010) en su artículo 128-1 es el derecho de la persona consumidora a recibir en catalán las informaciones necesarias para el consumo y el uso adecuado de los bienes, con independencia del medio, formato o soporte, y a que los contratos, presupuestos y recibos se le entreguen en catalán si lo solicita. La Agència Catalana del Consum lo aplica también al entorno digital: la información sobre bienes y servicios que se ofrece a consumidores de Cataluña a través de una web —precios, características, derechos del consumidor— debe estar disponible en catalán (Agència Catalana del Consum).

Dos matices honestos. Primero, el alcance de estas obligaciones ha sido objeto de recursos de inconstitucionalidad y el Tribunal Constitucional acotó su interpretación, especialmente en lo relativo a imponer a la plantilla el uso de una lengua concreta. Segundo, esto no es asesoramiento legal: lo que corresponde hacer como agencia es señalar el riesgo, documentarlo en la propuesta y remitir al cliente a su asesor. Prometer cumplimiento normativo en un entregable de marketing es un problema esperando a ocurrir.

En Galicia, Euskadi, la Comunitat Valenciana y Baleares hay marcos lingüísticos propios en materia de consumo y de atención al público. Si el proyecto es de cierto tamaño, revísalo antes de firmar el alcance.

Checklist: montar SEO local bilingüe en 10 pasos

  1. Mide el uso real de cada lengua en el municipio o comarca del cliente, no en la comunidad autónoma.
  2. Revisa en Search Console si ya hay impresiones en la lengua cooficial sin contenido que las cubra.
  3. Decide el alcance: qué páginas se traducen y cuáles se quedan en un idioma.
  4. Elige la estructura de URLs —subdirectorio salvo motivo en contra— y descarta los parámetros.
  5. Implementa hreflang con los códigos correctos, recíproco y completo, más x-default.
  6. Comprueba que cada canonical apunta a su propia página, dentro de su idioma.
  7. Elimina cualquier redirección automática por idioma o por IP y pon un selector visible.
  8. Investiga palabras clave por idioma, no traducidas, y asigna una intención a una sola página.
  9. Ajusta la ficha de Google: una sola, nombre real, descripción en el idioma predominante, publicaciones repartidas.
  10. Escribe el protocolo de respuesta a reseñas en el idioma del cliente y déjalo por escrito.

Errores frecuentes que vemos en webs bilingües

  • Plugin instalado, traducción sin terminar. Cientos de URLs con la plantilla traducida y el contenido en castellano.
  • Canonical hacia el idioma “principal”. La segunda versión desaparece del índice y nadie entiende por qué.
  • hreflang unidireccional. Solo la home se enlaza en las dos versiones y el resto queda huérfano.
  • Traducción automática sin revisión. En catalán y en gallego se detecta a la primera lectura, y en un negocio local la credibilidad es el activo.
  • Dos fichas de Google. El atajo que acaba en suspensión.
  • Redirección por geolocalización. El usuario aterriza en un idioma que no eligió y Google no ve la otra versión.
  • Blog duplicado en dos idiomas sin datos que lo justifiquen. Doble coste de mantenimiento para el mismo tráfico.

Lo que conviene recordar

El SEO local bilingüe se decide con datos del municipio, se monta con URLs separadas y hreflang recíproco, y se sostiene con contenido realmente traducido —no con plantillas. La ficha de Google es única y no se traduce sola: lo que no cubre la ficha, lo cubre la web.

Y una idea que ayuda a dimensionar bien las propuestas: en la mayoría de negocios locales, el bilingüismo no duplica el tráfico. Lo que hace es capturar un segmento que la competencia no atiende y reforzar la percepción de proximidad, que en servicios locales pesa. Vender esto como “el doble de visibilidad” es prometer algo que los datos no respaldan. Si los fundamentos del pack local de Google no están resueltos, el idioma no los va a compensar.

Preguntas frecuentes

¿Hace falta traducir toda la web para hacer SEO local bilingüe? No, y en la mayoría de proyectos pequeños es mala idea empezar por ahí. Google no exige que todas las URLs tengan traducción. Traduce primero home, servicios, páginas de localización y contacto, y deja el blog en un idioma hasta que los datos justifiquen doblarlo.

¿Qué código de hreflang uso para el valenciano? ca (o ca-ES). Google documenta el valor como idioma en ISO 639-1, con escritura opcional en ISO 15924 y región opcional en ISO 3166-1 alpha-2; lo que no existe son subetiquetas de variante como ca-ES-valencia. Lo que sí adaptas es el vocabulario y las palabras clave.

¿Puedo tener dos fichas de Google, una en cada idioma? No. Google prohíbe más de una página por ubicación, incluso desde cuentas distintas. Traduce lo que puedas en la web; en la ficha, Google traduce categorías y atributos, pero no tus textos.

¿El contenido traducido cuenta como contenido duplicado? No entre idiomas. El riesgo está en traducir solo la plantilla y dejar el cuerpo en un único idioma, algo de lo que Google advierte expresamente.

¿Está obligado mi cliente a tener la web en catalán? No de forma general, pero el Codi de consum reconoce el derecho del consumidor a recibir en catalán la información necesaria para el consumo y el uso de los bienes, y contratos o recibos en catalán si los pide. Que lo confirme su asesor legal.

¿En qué idioma respondo a las reseñas? En el de la reseña. Google traduce automáticamente cuando detecta el idioma, pero la traducción borra el tono y la cercanía.


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Fuentes

  • Google Search Central — Indicar a Google las versiones traducidas de tu página: formato del valor (idioma en ISO 639-1, escritura opcional en ISO 15924 y región opcional en ISO 3166-1 alpha-2, sin subetiquetas de variante), reciprocidad obligatoria, valor reservado x-default, equivalencia de los tres métodos de implementación —usar varios a la vez “no aporta ningún beneficio en Search” y es más difícil de gestionar— y aclaración de que Google no usa hreflang ni el atributo lang para detectar el idioma de una página.
  • Google Search Central — Gestionar sitios multirregionales y multilingües: recomendación de evitar redirecciones automáticas entre versiones de idioma, estructuras de URL admitidas y parámetros de URL como opción no recomendada; advertencia sobre traducir solo la plantilla manteniendo el contenido en un idioma.
  • Ayuda de Perfil de Empresa de Google — Directrices para representar tu empresa en Google: “no crees más de una página para cada ubicación de la empresa, independientemente de si es en una sola cuenta o en varias”; el nombre debe representar el nombre real del negocio; la descripción debe ser clara y veraz, sin promociones ni enlaces.
  • Idescat y Departament de Política Lingüística — Enquesta d’usos lingüístics de la població 2023: catalán como lengua habitual en el 32,6 % de la población de 15 años o más (36,1 % en 2018) y resultados territoriales por ámbito.
  • Xunta de Galicia / IGE — Enquisa estrutural a fogares. Coñecemento e uso do galego, 2023: el 69,25 % de la población se comunica en gallego y el 29,20 % declara usar únicamente el castellano; muestra de más de 9.000 hogares.
  • Gobierno Vasco — VII Encuesta Sociolingüística 2021: población vascohablante del 51,8 % en Gipuzkoa, 30,6 % en Bizkaia y 22,4 % en Álava. En una serie distinta de la misma encuesta, uso del euskera tanto o más que el castellano: 40,8 % en Gipuzkoa, 14,5 % en Bizkaia y 7,8 % en Álava.
  • Agència Catalana del Consum — Preguntes freqüents del Codi de consum de Catalunya: no hay obligación general de tener el web en catalán, pero la información al consumidor ofrecida en línea a consumidores de Cataluña debe estar disponible en catalán, y contratos, presupuestos y recibos deben entregarse en catalán a petición.
  • Parlament de Catalunya — Llei 22/2010, del 20 de juliol, del Codi de consum de Catalunya: artículo 128-1, derechos lingüísticos de las personas consumidoras.

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